Izamal: Rocío del cielo

"Los europeos están perdidos en el tiempo; nosotros los mexicanos, en el espacio. No somos enteramente europeos ni tampoco orientales. En El laberinto de la soledad lo dije de otra manera: somos contemporáneos de todos los hombres." Octavio Paz


Rocío sagrado del cielo, ciudad de los cerros y ciudad de las tres culturas son títulos que describen la elegante ciudad yucateca y permiten entrever rasgos de la historia contemporánea en México.


En un pasado, Izamal fue centro de peregrinación para los mayas, quienes veneraban al sacerdote patriarca Itzamná o Zamna: "Rocío del cielo". La ciudad fue testigo durante siglos del ir y venir de diferentes grupos que abandonarían y edificarían la ciudad estableciendo nuevos templos, de tal suerte que las pirámides fueron confundidas con cerros. Yucatán como península no tiene montañas por lo que el desarrollo de las construcciones se atribuye a la sobre-posición de estructuras unas con otras a lo largo del tiempo.




A la llegada de los españoles, se construyeron en dichos cerros, iglesias y palacios sin desaparecer del todo el pasado maya. El convento franciscano de San Antonio de Padua (actualmente convento de San Francisco) es el más representativo con 75 arcos, encierra una explanada de 7,806 metros cuadrados y es considerado el segundo atrio más grande del mundo solo por detrás de la Plaza de San Pedro en Roma, Italia.



La independencia de Yucatán se consolida en 1840 y con ella, un cambio de modelo económico como principal actividad económica: la agroindustria henequenera. Aunque en menor medida las haciendas persisten como modelo de producción y enfocada en el sector turístico, son un resquicio más para la ciudad de las tres culturas.


Actualmente, la ciudad amarilla es un referente para el devenir de la historia en México.

No deja de sorprender su cocina, su arquitectura y el trato especial al viajero que se sumerge en un presente vibrante enfocado al turismo.

En Izamal persiste un pasado que se sobrepone y se manifiesta en la vida contemporánea de México. El sincretismo, la sencillez de sus formas, su elegancia arquitectónica y la mezcla de un ir y venir de visitantes en su espacio urbano, te hace sentir que todos los siglos son este presente.


Foto: Edgar Gutiérrez



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